Entonces los abrazos, entonces los besos, entonces las risas y los llantos; entonces el desaparecer de la gente, entonces el mirarlo a lo lejos y sonreรญr, entonces el recibir esa sonrisa de regreso y entonces perder el alimento.
Entonces la vida, esa ligereza, esa paz y calma que da el saber; entonces despertar por culpa de unos brazos que te buscan en la oscuridad y te abrazan, que te aprietan y te hacen sentir en casa; entonces las miradas conectadas y las sonrisas de la nada, sin saber el porquรฉ pero comprendiรฉndolo todo.
Entonces el silencio y la oscuridad, la penumbra, entonces ver su silueta, acercรกndose a mรญ; entonces el nervio y la electricidad, entonces el impulso y el deseo de sentir su pasiรณn, entonces la sed de sus besos y las ganas de oรญr su voz; entonces mi nombre salir de su boca, decir sus sentimientos, entonces su cuerpo contra el mรญo, siendo uno, olvidando lo que la vergรผenza nos provoca.
Sus ojos que entonces se detienen en los mรญos, me observan y me quitan el aliento, que entonces me admiran y me dicen tantas cosas sin que su boca se mueva o haga algรบn sonido; entonces habla y hiere, pero es herida que no daรฑa, es sutura que une lo roto y te da soporte, es entonces que te hechiza con palabras que tรบ tambiรฉn conoces y sientes, entonces lo comprendes.
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