Me gustaría que él y yo, por lo
menos de vez en cuando, tuviéramos algo pequeño en común, un secreto si
quieres… pero no tenemos puntos en común y no compartimos absolutamente nada,
vivimos en un mismo planeta pero en dos mundos diferentes.
Evidentemente yo no le gustaba,
es parte era fácil de ver, desde el instante en que él puso sus ojos grises en
mí. Su fuerte y musculoso cuerpo similar al viejo cliché de la Marina ¡Oh, no
demasiadas veces antes (gracias a Dios) he visto!
Tanto desprecio en el blanco
rostro de un hombre soltero, apretó sus puños con tanta fuerza, que sus
bestiales uñas dejaron marcas sangrando en las ásperas palmas de sus manos…
todo sólo para asegurarse de que nunca nos hiciéramos amigos.
Si me sintiera con humor para
bromear, que, créame, no lo estoy, podría comparar su roja cara con una tetera
hirviendo; o con una vieja locomotora produciendo vapor excesivamente rápido,
una poderosa tetera que pronto estallara si no encuentra una rápida liberación.
¿Crees que es extraño que tenga
esperanza de que algún día se case conmigo? ¿O por lo menos sienta la más
fuerte necesidad de abrasarme cuando caigo y sangro? ¡Oh! Deseo que tanto él
como yo fuéramos un poco más iguales, o tuviéramos una pequeña cosa en común
¡Oh, acaso no sería agradable!
Sí, él duerme desnudo, mientras que yo, siempre duermo completamente vestido; él está lleno de vida, yo casi siempre deprimido. Supongo que, por eso me gustaría que él quisiera dar un paseo conmigo; a través del solitario campo de la tristeza, el único lugar que he visto.
By Anna Varney Cantodea
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